LA ARTISTA NMAC PILAR ALBARRACÍN GALARDONADA CON LA MÉDAILLE DE CHAVALIÈRE DES ARTS & DES LETTRES

Nuestros artistas NMAC triunfan fuera de nuestras fronteras, este el caso de nuestra querida artista NMAC Pilar Albarracín, la cual ha recibido la máxima distinción francesa otorgada por el Ministerio de Cultura galo, la “Médaille de Chevalière des Arts & des Lettres”

Desde la Fundación NMAC queremos felicitar a Pilar Albarracín por este reconocimiento internacional a su carrera artística.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

«Antes de nada, quiero dar las gracias a mi familia, que me acompaña en este acto, por estar siempre ahí, y también a todas las otras personas que me han acompañado a lo largo de estos años: a mi galería, por su complicidad y energía siempre positiva; a Camille Morineau, por su apoyo y su gran trabajo en la visibilización de las artistas mujeres de su país y del mundo. Y quiero dar las gracias especialmente a mi hijo Nicolás, por soportar tantas horas de ausencia física: mi sincero agradecimiento por estar hoy aquí, junto a mí, una vez mas. ¡Gracias!

Como creo firmemente que cualquier medio es válido para no perder la comunicación con el otro, hoy es mi hijo quien va a darme voz, como yo se la doy a tantas y a tantos a través de mi trabajo. Así que este reconocimiento no es únicamente para mí, sino para todos y todas las que me inspiran y forman parte activa en la construcción de las nuevas memorias colectivas de unas realidades mas responsables, justas y generosas.

No es fácil resumir en poco tiempo todo lo que me gustaría transmitirles hoy. Me siento abrumada por el reconocimiento, escasa y torpe cuando tengo que traducir en palabras sensaciones, olores y colores, porque siempre he sentido que la vida posee una fuerza que desborda al intelecto; pero no por eso voy a dejar de intentarlo. Valéry pensaba que no era posible crear sin comprender, pero al final de su vida empezó a vislumbrar que la escritura solo alcanza altura con el amor, que es otra forma de comprender, más intuitiva pero no por ello menos precisa. Por eso mi narración asume e incluye mis imperfecciones de oradora, y mima la pronunciación de esta lengua que no tuve la oportunidad de aprender, pero de la que todo lo que sé sin duda lo he conocido con y por amor. Este país que me honra se presenta en mi subjetividad como una geografía dibujada a partir del trabajo y construida por la amistad. Montde Marsan, las Landas, Marseille, Frontignan, Occitanie, Albi, Toulouse, Sète, Bouzigues Les saintes Marie de la mer, Montpellier, La Couvertoirade, Eugénie les Bains, Lille, Nantes, Bordeaux, Grenoble, Biarritz, Saint-Cirq-Lapopie, Lagrasse, Niza, Vallauris, Nimes, Arles, le Caillary, cómo no, París. Todos estos lugares han sido y son espacios de comunicación e intercambio en los que he aprendido y también enseñado.

Michel De Certeau nos recuerda que los mapas más antiguos incluían los itinerarios que se habían recorrido o iban a recorrerse. De hecho, los mapas son no solo cartografías, sino también historias orales que describen tanto las características del paisaje como lo que ocurrió en él. Eso es lo que me interesa, y por eso agradezco los momentos vividos, que son los lugares practicados y los que nos vinculan. Han sido años de caminar juntas. L’onsuive une autre route qu’eux, a veces por el lado salvaje. Han sido tiempos de encuentros en calles, playas, cafés y mercados en los que mi improvisado francés se veía avivado por las charlas apasionadas, el vino tinto ¡y mi colección de libros de mercadillo «saber vivir saber recibir»! Este itinerario, mi itinerario, no tiene una linealidad temporal ni una jerarquía afectiva, porque he llegado a comprender que cada pequeña tesela del mosaico que lo conforma es una historia única e incomparable que, al sumarse al resto de historias, hace posible mi existencia. Y esta existencia se alimenta a su vez del recuerdo de breves y libres momentos de felicidad, y de la esperanza de volverlos a vivir.

El arte, como yo lo entiendo, sigue siendo un espacio de resistencia y de experiencias continuas, un laboratorio de alquimia subversiva donde surge y crece la contra cultura. No por moda sino por pura coherencia, porque ¿quién discute hoy que lo personal es político? Todo esto me provoca muchísimas preguntas sobre el papel del artista. ¿Dónde termina verdaderamente el gesto artístico en la obra o en la vida? ¿Terminan las obras en sus formas o en las interpretaciones de quien las ve? ¿Cómo se proyectan ya fuera del control del artista?

A veces encontramos una buena forma para nuestras actitudes pero no hallamos una buena forma para vivir dedicándonos al arte, ya que, como decía María Zambrano, «prefiero una libertad peligrosa a una servidumbre tranquila».

Somos testigos involuntarios de las transformaciones del mundo. ¿Qué podemos hacer con ello?Hace medio siglo confluyeron diferentes circunstancias que permitieron a unos cuantos ver a dónde no queríamos llegar. Ahora el arte pierde fuerza y en muchas ocasiones es inevitablemente devorado por el sistema, por ese espejismo de cultura dominante que avanza imparable y pervierte la intelectualidad con la autocomplacencia. Yo me pregunto ¿qué hacemos aquí?, ¿cuál es nuestra función?, ¿sobre qué tenemos que focalizar nuestro empeño y nuestras energías limitadas?

Para mí, el arte es arma y alma, las formas son únicamente el envoltorio de nuestras pasiones, de nuestra voluntad transformadora. Creo que la nueva tarea de los artistas es ayudar a recuperar la ilusión. Hay muchas luchas individuales que se suman y, como dijo el arriero,«no hay que llegar primero, pero hay que saber llegar».

El arte, del que hemos elegido ser parte activa, ha de contribuir a facilitar, transmitir, educar y crear resignificaciones liberadoras, dibujar horizontes estéticos. Cada día es el día perfecto para comenzar.»

Pilar Albarracín, Sevilla 11 – 11 – 2021.