• Quince años realizando esta actividad con gran éxito de público avalan las visitas bajo el astro lunar.
  • Para algunos supone una primera introducción a la fundación, mientras que otros ya nos conocían y aprovechan para descubrirnos bajo otra perspectiva.
La visita bajo la luna llena de agosto nos ha dejado con excelentes sensaciones. Un sondeo rápido reveló que la mayoría de los participantes no habían estado nunca en la fundación.

Para ellos la visita bajo el astro lunar era una primera introducción, sutil y sublime, en las profundidades del bosque custodio del arte. Y al acabar se prometían regresar para conocer el rostro diurno y asoleado de NMAC. El de la luz cegadora que irradia Gunilla, el de los reflejos ondulados sobre la pared de Turrell.

Otros, los menos, nos habían conocido a plena luz del día. Y venían a descubrir ese otro lado que adivinaban muy distinto, femenino y arcano. El del bosque silencioso donde la naturaleza se derrama confiada antes de desvanecerse con un aleteo temeroso. El de la brisa nocturna y el crujir de hojas, el que se desvela a cada paso bajo la luz vacilante de la linterna. El de la luz plateada besando la sangre azul de los dragones de Shen Yuan. El del recogimiento en la obra de James Turrell, bajo el fulgor antiguo de las estrellas.

El que abandonamos, por fin, como intrusos que se adentran brevemente en la Belleza, hasta el verano que viene.