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Entorno natural 2018-08-30T16:32:10+00:00

FAUNA Y FLORA

Este entorno de gran valor paisajístico limita al Sur con el Parque Natural de las Marismas de Barbate. Tal y como afirma la guía de parques naturales de la Junta de Andalucía: “estas marismas constituyen una zona húmeda de enorme valor faunístico y ocupan un lugar privilegiado en las rutas migratorias de vuelo del Atlántico Oriental como área de descanso y refresco para aquellas especies que, procedentes del centro y norte de Europa o del continente africano, llegan exhaustas a las costas gaditanas”.

Por este motivo, a finales de verano y a comienzos de la primavera, el visitante puede verse sorprendido por bandadas de hasta miles de cigüeñas (Ciconia ciconia y Ciconia nigra), flamencos (Phoenicopterus roseus), abejarucos y otras aves que sobrevuelan la Dehesa de Monteenmedio en plena migración.

A lo largo del recorrido por el bosque donde se encuentran las esculturas se pueden ver fácilmente algunas aves características de estos parajes. Entre las más frecuentes están la paloma torcaz (Columba palumbus), la tórtola (Streptopelia decaocto) y la cigüeña (Ciconia ciconia) que tiene algunos nidos dentro de la Dehesa. La perdiz (Alectoris rufa) y el faisán (Chrysolophus pictus) son especialmente visibles en primavera y en otoño, la primera destaca porque se desplaza en grupos de hasta 20 ejemplares y en primavera cruza los caminos con sus polluelos, mientras que la segunda suele aparecer solitaria entre los matorrales. Ambas son fácilmente identificables por su vuelo bajo y de distancias cortas con un fuerte aleteo. La garceta común (Egretta garzetta), el calamón (Porphyrio porphyrio) y la abubilla (Upupa epops) habitan la zona en torno al estanque donde se encuentra la escultura Fuente y en los límites del campo de golf que rodea parte de la fundación. En esta zona también es habitual observar a alguna cigüeña refrescándose.

En primavera se pueden identificar fácilmente los cantos del herrerillo (Parus caeruleus), carbonero (Parus major) y curruca capirotada (Sylvia atricapilla), especialmente en la zona de arbustos y encinas que conduce a las esculturas Encens y Mirra por ser la zona mas apartada y tranquila del bosque. El mosquitero común (Phylloscopus collybita), con su canto característico, también se puede oír en otoño.

Si la visita se realiza al atardecer, los cantos de los pájaros dan paso a los sonidos nocturnos del cárabo (Strix aluco) que inundan el bosque. Algún mirlo (Turdus merula) se puede escuchar en las largas tardes de verano. Si uno es afortunado y presta mucha atención podrá ver el solitario búho real (Bubo bubo) que habita en la cantera donde se encuentra la obra Nidos Humanos. Cuando el búho alza el vuelo de entre los matorrales, las grajillas (Corvus monedula), que sobrevuelan continuamente la cantera con sus gritos característicos, huyen en bandada.

Sin embargo, el animal mas curioso del bosque es el meloncillo (Herpestes ichneumon), una especie autóctona muy parecida a la mangosta que se caracteriza por desplazarse con sus crías en fila india, lo que le ha valido el apelativo de “serpiente peluda”. El meloncillo suele hacer su nido en el suelo, entre las ramas de los arbustos mas frondosos.

La Fundación NMAC está situada en un área de 30 hectáreas ocupada por un pinar mediterráneo en el que predominan, además del pino piñonero (Pinus pinea), las siguientes especies: acebuche (Olea Europaea sylvestris), sabina costera (Juniperus phoenicea turbinata), lentisco (Pistacia lentiscos), encina (Quercus rotundifolia) y alcornoque (Quercus suber).

También abundan las plantas aromáticas y medicinales como el cantueso (Lavandula stoechas), el romero (Rosmarinus officinalis), el tomillo (Thymbra capitata), la ruda (Ruda graveolens), la mandrágora (Mandragora officinarum), el rusco (Ruscus aculeatus) y la chumbera (Opuntia ficus-indica), entre otras.